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"Mis restos sean sepultados en medio de mis queridos pobres" Con las palabras de su testamento Madre Francisca nos ofrece la clave de lectura de los aspectos fundamentales con respecto a aquel misterio que es siempre el carisma de un fundador de un Instituto religioso. Nos ayuda a entender el sentir de la Iglesia cuando afirma que el carisma se manifiesta como “una experiencia del Espíritu trasmitida a sus propios discípulos”; tal experiencia infunde “una índole propia a cada Instituto religioso”; “índole que comporta un estilo particular de santificación y de apostolado” (Mutuae Relations 11). La singular experiencia del Espíritu
“Dios mío, y mi todo” es el grito de Francisco de Asís, hecho suyo por Madre Rubatto; Esta radicalidad la aprendió del ejemplo de Jesús en la cruz. Rezaba así, asumiendo la intención de todas sus hermanas: Señor, estamos aquí delante de Ti. Como Tu y contigo, hoy y en cada día de nuestra vida consagrada totalmente a Ti, Lo esencial tiene como fruto la simplicidad. Sencillez en el tener que engendra la alegría; sencillez en las relaciones con las hermanas que engendra fraternidad. De entre las muchas cualidades del Seráfico Padre, la Madre Rubatto compartió, ante todo, el espíritu de oración. También ella fue una criatura "hecha oración", como S. Francisco. Cuando las hermanas se alzaban por la mañana, ella ya estaba en la capilla, su mirada dirigida al tabernáculo donde nunca dudó de la presencia real del Señor, al cual se dirigía con familiaridad y confianza sorprendentes, especialmente en los momentos de extrema necesidad. Así: Madre Francisca, "que tuvo una fe viva y ardiente en Jesús presente en el Santísimo Sacramento, Son los aspectos de la vida espiritual y apostólica que caracterizaron la existencia de Madre Francisca. Pero son los aspectos que quiere revivir su Congregación. La formación de sus discípulas, hijas espirituales y hermanas en el apostolado, fue uno de los pensamientos más desgastantes y una de las primeras ocupaciones de Madre Francisca. Les inculcaba dulzura y humildad, paciencia y caridad, espíritu de sacrificio y esperanza, cordialidad y estima recíproca, alegría y perseverancia en el bien. Decía a las Hermanas: "El conocimiento de nosotras mismas es un estudio muy difícil porque el amor propio siempre se esconde a nuestros ojos, para hacerlo ver en los otros, pero es un estudio necesario, cuanto a los pulmones es necesario el aire para respirar; hasta tanto no nos reconocemos criaturas débiles y necesitadas, no daremos un paso adelante en el bien y no tendremos nunca el corazón en paz" (Cta.205). No se puede no estar sorprendidos del estilo jovial, abierto, expansivo, de irradiante espontaneidad y gozo interior de sus religiosas. EL CARISMA RUBATTIANO AMAR A DIOS "SUMO BIEN" Y SERVIR A LOS HERMANOS MÁS NECESITADOS - Unidas en un solo Corazón formamos una verdadera familia en el Señor. Amar a Dios "Sumo Bien" y servir a los hermanos más necesitados: Unidas en un solo corazón formamos una verdadera familia en el Señor: En la familiaridad con Jesús Eucarístico nos hacemos pan partido para los hermanos: Como San Francisco, vivimos en pobreza y humildad: En el camino de progresiva configuración a Cristo pobre y crucificado, le descubrimos en Francisco de Asís un modelo de santidad evangélica. El espíritu de pobreza y humildad del Poverello impreso intensamente en el corazón de la Madre vivifica nuestra Comunidad para ser en la Iglesia un signo humilde y creíble. Nos dejamos conducir con confianza por la Divina Providencia: a ejemplo de la Fundadora nos dejamos guiar de la divina Providencia que tiene que ser nuestra madre y nuestra nodriza. Ella nos sustenta en las dificultades, nos ofrece el campo para cumplir el bien y provee con amor a nuestras necesidades. Como hermanas del pueblo humilde difundimos en todas partes el Evangelio de Cristo en simplicidad y minoridad; el amor de Cristo que impulsó la Madre a donarse a sí misma para dilatar y consolidar el Reino de Dios nos transforme en Apóstoles de gracia y salvación en medio de la gente. Amor hacia la persona y su dignidad, Las fraternidades y las casas de las Capuchinas, que van multiplicándose bajo cielos tan diversos, parecen y a menudo son pequeñas realidades: justo como las gotas en el mar o como los granos de mostaza de una parábola Verdaderamente son gotas en el mar: pero también son ejemplos de fidelidad creativa a un carisma vivo, que no ha perdido nada de su razón de ser, sino más bien, va adquiriendo nuevas facetas, día tras día, |
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Beata Francisca Rubatto |
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