El 8 de marzo, ‘Día de la Mujer’, una de ellas, Reyna Eduarda Marcaquispe en un acto de generosa entrega dijo pública y gozosamente su SI definitivo a Dios en nuestro querido Instituto, en beneficio de sus hermanos, especialmente los más pobres y abandonados.
La celebración se llevó a cabo en Palpa, en la parroquia San Cristóbal, que la vio nacer y crecer en la vida cristiana.

Partimos de Lima 75 personas, con nosotras sus hermanas, algunos parientes que residen en Lima y un grupo de amigos y colaboradores de nuestra obra pastoral entre los cuales, varios catequistas que han compartido con ella la labor catequética.

¿QUÉ NOS DICE REYNA DE SU ENTREGA...?

  “La celebración de mis votos perpetuos ha sido para mí un acontecimiento significativo que ha marcado mi vida de un modo especial.

Esta alegría de mi entrega la he compartido con mi familia, con mi pueblo y con mis hermanas de comunidad.

Siento mucho gozo en el corazón y muchagratitud, porque Dios ha mirado mi pequeñez con ternura, me ha llamado y me ha consagrado.
Esta consagración me desafía a vivir mi compromiso con Dios y con mi pueblo, con mucha responsabilidad y fidelidad poniendo como centro de mi vida a Jesús cuya presencia me ha fascinado y me impulsa a vivir en santidad.”


RESONANCIAS DE ESTA CONSAGRACIÓN:

“La profesión perpetua de Reyna ha significado muchas cosas para mí:

  1. Darle gracias a Dios por su vida y por su entrega generosa, sencilla en todo lo que vive y realiza.
  2. Darme cuenta que por su respuesta he recibido todo su cariño y bondad, no solo como hermana sino como amiga; esto es para mí un preciosísimo regalo.
  3. renovar mi entrega en esta mi pequeña y sencilla comunidad.
  4. Sentir un gozo inmenso de ver cómo es feliz repartiendo amor con dulzura y serenidad.
  5. Gozar de la hermosísima ceremonia en la que entregó todo lo que es y tiene, por amor a Jesús: razón de su vida, de su actuar y de su sentir.
  6. Poder ser testigo de su entrega me compromete y nos compromete a cada una de las hermanas a acompañar su caminar de mujer consagrada, como digna hija de Madre Francisca y de San Francisco, animándola con nuestro testimonio y sosteniéndola con nuestra oración y cariño fraterno.

Por la vida de Reyna, por su entrega, por su ser de mujer y de consagrada: GRACIAS SEÑOR!!!”
                Hna Miriam Castillo

“Le doy gracias al Señor de la Vida por el sí pronunciado por Reyna, ya que es un gozo más para nuestra Región tener otra hermana peruana.

Fue un momento de gran alegría compartir la entrega generosa de Reyna al lado de su familia, su pueblo y las hermanas; hecho que me anima a continuar caminando al lado de Jesús con generosidad, confiando en su fidelidad.

Siento que el Señor va haciendo germinar la semilla que puso en nuestra tierra hace quince años. Es Don y tarea nuestra el cuidar nuestra vocación.”
                                                                                 
Hna Giovi

Carmen Dávila, catequista, nos dice: “Fue una experiencia y un compartir muy hermoso y fraterno.

Tuve la oportunidad y la gracia de apoyar en la preparación de la ceremonia de los votos de nuestra hermana Reyna. Desde esos momentos participé de toda la emoción y preparación que vivían las hermanas de la comunidad.

El  día de la ceremonia fue muy especial: desde el momento en que ingresó la hermana al templo acompañada de la comunidad y de su familia viví toda la emoción en la que ella estaba sumergida. Hubiese deseado que esos momentos fueran interminables!

Mons. Eduardo, con palabras realmente dichas en nombre de Dios, invitó a la hermana Reyna no sólo a entregar su vida al Señor sino también a sus hermanos y resaltó que su mejor arma para su misión es la oración. A su vez, invitó a los presentes a acompañarla con sus plegarias.

Doy gracias a Dios por haber conocido a las hermanas Capuchinas y a nuestra hermana Reyna, porque en ellas veo, vivo y experimento la bondad, ternura, cariño y acompañamiento de mi Padre Dios.

                                                                                



Junto a Reyna hemos renovado todas nosotras, nuestro SI a Dios
y nuestro compromiso a los hermanos.

Agradecemos a quienes compartieron con nosotras este momento tan importante para nuestra Región: a nuestros hermanos Capuchinos de la Parroquia de Palpa, quienes nos acogieron tan fraternalmente facilitándonos cuanto fue necesario para la realización de la ceremonia y nuestra breve estadía, a los familiares de nuestras hermanas peruanas: papás de Fanny, papá de Miriam y mamá de Giovi; con ellos nuestra familia Capuchina del Perú se agranda y fortalece.
Las hermanas de la Región “El Señor de los Milagros” - Perú


Archivo de noticias

 


"Cuánta es mi alegría sabiendo el vivo deseo
que tienen
de servir al Señor!..."

Beata Francisca Rubatto