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El 8 de marzo, ‘Día de la Mujer’, una de ellas, Reyna Eduarda Marcaquispe en un acto de generosa entrega dijo pública y gozosamente su SI definitivo a Dios en nuestro querido Instituto, en beneficio de sus hermanos, especialmente los más pobres y abandonados. Partimos de Lima 75 personas, con nosotras sus hermanas, algunos parientes que residen en Lima y un grupo de amigos y colaboradores de nuestra obra pastoral entre los cuales, varios catequistas que han compartido con ella la labor catequética.
Siento mucho gozo en el corazón y muchagratitud, porque Dios ha mirado mi pequeñez con ternura, me ha llamado y me ha consagrado. “La profesión perpetua de Reyna ha significado muchas cosas para mí:
Por la vida de Reyna, por su entrega, por su ser de mujer y de consagrada: GRACIAS SEÑOR!!!”
“Le doy gracias al Señor de la Vida por el sí pronunciado por Reyna, ya que es un gozo más para nuestra Región tener otra hermana peruana. Fue un momento de gran alegría compartir la entrega generosa de Reyna al lado de su familia, su pueblo y las hermanas; hecho que me anima a continuar caminando al lado de Jesús con generosidad, confiando en su fidelidad. Siento que el Señor va haciendo germinar la semilla que puso en nuestra tierra hace quince años. Es Don y tarea nuestra el cuidar nuestra vocación.” Carmen Dávila, catequista, nos dice: “Fue una experiencia y un compartir muy hermoso y fraterno. Tuve la oportunidad y la gracia de apoyar en la preparación de la ceremonia de los votos de nuestra hermana Reyna. Desde esos momentos participé de toda la emoción y preparación que vivían las hermanas de la comunidad. El día de la ceremonia fue muy especial: desde el momento en que ingresó la hermana al templo acompañada de la comunidad y de su familia viví toda la emoción en la que ella estaba sumergida. Hubiese deseado que esos momentos fueran interminables! Mons. Eduardo, con palabras realmente dichas en nombre de Dios, invitó a la hermana Reyna no sólo a entregar su vida al Señor sino también a sus hermanos y resaltó que su mejor arma para su misión es la oración. A su vez, invitó a los presentes a acompañarla con sus plegarias.
Agradecemos a quienes compartieron con nosotras este momento tan importante para nuestra Región: a nuestros hermanos Capuchinos de la Parroquia de Palpa, quienes nos acogieron tan fraternalmente facilitándonos cuanto fue necesario para la realización de la ceremonia y nuestra breve estadía, a los familiares de nuestras hermanas peruanas: papás de Fanny, papá de Miriam y mamá de Giovi; con ellos nuestra familia Capuchina del Perú se agranda y fortalece. |
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Beata Francisca Rubatto |
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