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Desde Rumania: oración ecuménica
Por la tarde del sábado 23 de febrero del 2008 un acontecimiento importante se ha llevado a cabo en nuestra Parroquia "Beato Jeremías Valahul" exte ndiéndose también a toda la ciudad de Navodari, interesando las autoridades municipales, entre ellas el mismo Intendente.
Un relicario, conteniendo una astilla de la Santa Cruz de Nuestro Señor Jesucristo, conservada en Jerusalén, visitando varias parroquias católicas de la Diócesis de Bucuresti, también ha llegado a nosotros para un encuentro de adoración. Toda nuestra Parroquia se ha movilizado para recibir en el modo más digno posible esta señal de nuestra fe cristiana.
Gracias al interés del P. Nicolaie Farcas, párroco de la Iglesia Católica de Navodari, las dos Comunidades, católica y ortodoxa, se han unido juntas en la oración. 
El primero momento de la plegaria se ha desarrollado en la Iglesia ortodoxa dedicada al Anuncio del ángel a María (Bunavestire).
P. Nicolaie, junto a dos sacerdotes de la Iglesia Ortodoxa ha recibido la reliquia de manos de Mons. Ghenta, de la Parroquia madre “S. Antonio” de Costanza. En procesión nos hemos dirigido a la Iglesia ortodoxa, donde Parinte Constantin, ha dirigido algunas palabras de meditación sobre el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo a los fieles reunidos. En esta ocasión, por la primera vez ha sido usada por un sacerdote ortodoxo de nuestra ciudad, la expresión "hermanos cristianos" para designar a los católicos.
Mons. Ghenta ha agregado algunas explicaciones sobre la procedencia y la autenticidad de esta reliquia.

La oración fue continuada con el canto del Akhatistos a la Santa Cruz (generalmente reservado para la solemne celebración del viernes Santo). En tanto les ha dado a los fieles ortodoxos la posibilidad de besar la reliquia.
Al salir de la Iglesia "Bunavestire", en procesión, nos hemos dirigido a la Iglesia Católica donde realizamos la celebración de la Via Crucis y de la Santa Misa, siempre con la presencia de muchos hermanos ortodoxos.
Ha sido un momento especial, no sólo por la presencia entre nosotros de la señal tangible de nuestra salvación, sino también porque por la primera vez nos hemos encontrado juntos públicamente católicos y ortodoxos para rezar.
Agradecemos al Señor que ha donado la fuerza de superar las divisiones y rogamos poder seguir sosteniendo el camino hacia un recíproco conocimiento, respeto y unidad.
Fraternidad de las Hermanas Capuchinas de Navodari
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