Algo sobre la población visitada…

MAIMARÁ

Poblado en el pasado por indios maimarás y tilcaras, hoy el lugar aún conserva vestigios y costumbres de estas culturas.
Maimará, que en lengua indígena significa estrella que cae, es un pequeño pueblo que se ubica en el centro de la quebrada de Humahuaca –Provincia de Jujuy- Argentina. Aunque ciudades como Purmamarca, Tilcara y Humahuaca son mediática y turísticamente más conocidas, este poblado tiene algunos elementos que lo distinguen. Uno es la paz, tanto interior como exterior, con que viven todos los días sus habitantes. Otra, quizá la más pintoresca, es que sus montañas, llamadas
“Las Paletas del Pintor”, nombre con que fueron bautizados estos magníficos accidentes geográficos son coloridas como si hubieran sido pintadas a propósito, justo frente al pequeño pueblo.
Colores amarronados, rojizos, anaranjados, amarillos, ocres y salmones. Sólo hay que detenerse a mirarlas para intentar respuestas que nunca podrán contestar la gran pregunta que nos hacemos todos: ¿quién lo hizo?

Caminar Maimará es otro de los atractivos que posee el pueblo, con calles angostas, de piedra, y con casas de colores, una vieja estación de tren abandonado y, al fondo, el río Grande, que prácticamente no tiene agua.

De noche, el cielo se vuelve un verdadero santuario de estrellas que, gracias a la oscuridad de las noches sin luna, dejan ver de tanto en tanto estrellas que caen y que se pierden en el infinito. Maimará…un canto de alabanza!

Nuestra experiencia…

Durante el mes de febrero del 2009, participamos 9 hermanas y una profesora del colegio San Francisco de Asís –Bs. As- de esta enriquecedora experiencia en la localidad de Maimará –provincia de Jujuy- ubicada al norte de Argentina.
Fueron días intensos de trabajo pastoral: visitas a las familias del poblado, reunión con los grupos eclesiales, celebraciones, visitas al hospital y acompañamiento a los hermanos con dificultades de salud, trabajo con los niños y jóvenes y especialmente acompañar la novena en preparación a la fiesta patronal: la Virgen de la Candelaria.

Nuestros “fuertes momentos” de oración cotidiana en torno a la Palabra, nos fueron iluminando cada paso de la jornada. El Evangelio, la simplicidad de la gente y la belleza de su geografía natural nos sacudieron fuertemente y se convirtieron una vez más en fuente de discernimiento para revisar nuestro ser de Capuchinas en el hoy, animarnos a nuevos desafíos y prestarle atención al Reino de Jesús que pasa allí… en la soledad de su gente… en la lejanía de las grandes ciudades “llenas de todo”… en la pobreza gozosa de quienes viven con lo necesario y comparten con el que aún menos tiene, en ellos, los pequeños… quienes fueron el centro de atención de Madre Francisca.

Mucho para agradecer y más aún para seguir entregando y apostando por nuevas formas de presencia. Las hermanas que participamos nos jugamos por estos espacios!!.
Nos comprometimos a regresar para Semana Santa, allí nos sumaremos al trabajo de los dos sacerdotes que atienden 31 comunidades de montaña. Celebraremos la Pascua de Jesús y tendremos con nuestra querida gente maimareña, una renovada experiencia de la VIDA ABUNDANTE que nos regaló el Resucitado!!!


Hna. Daniela Cannavina

 
"Continúen caminando siempre por este buen camino y Dios las bendecirá
y les dará el regocijo del espíritu y la calma del corazón"

Beata Francisca Rubatto