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Formacion Inicial e permanente   versione testuale
 





.. El proceso de formación que incluye la totalidad de la vida de cada hermana capuchina, porque el ejemplo de Madre Francisca puede ocurrir todos los días en la escuela de Cristo, reproduciéndose en su propia forma de vida en la identidad carismática específica.

  San Francisco y nuestra Beata Fundadora nos enseñan que tenemos que llegar lo más cerca posible de la forma de Cristo para poder decir sus palabras para el hombre contemporáneo y mujeres proféticas en la Iglesia y en el mundo de hoy. (PROYECTO DE FORMACIÓN INSTITUTO-Roma, 09 de agosto 2004)

  Por la profesión de los consejos evangélicos que hacemos de Cristo el sentido de nuestra existencia y nos tratamos de jugar en la forma de vida que el Hijo de Dios tomó cuando él vino al mundo (cf. VC 16).

 En respuesta a la gracia de esta convocatoria, que alimentamos en nuestros corazones el amor de Jesús, para convertirse en el hogar de la Trinidad y la "memoria viviente del modo de vivir y de actuar de Jesús" entre los hombres (VC 22) (Costo 27-42; Dir 4-14)

“… en realidad, hay una indudable disminución cuantitativa, y ello hace aún más urgente la tarea de la formación: una formación capaz de plasmar realmente en el corazón de los jóvenes el corazón de Jesús, hasta que lleguen a tener sus mismos sentimientos (cf. Flp 2, 5; Vita consecrata, n. 65:). Estoy convencido, también, de que no hay crisis vocacional allí donde hay consagrados capaces de transmitir, mediante su propio testimonio, la belleza de la consagración. Es el testimonio el que es fecundo! El ministerio de la formación, la misión formativa no consiste en ser solo «maestros»; sino sobre todo, testigos del seguimiento de Cristo en el propio carisma. Y esto es posible si cada día uno vuelve a descubrirse con alegría como discípulo de Jesús. El camino formativo, podemos decir que ha empezado “en «Galilea»: cada uno de nosotros hemos vivido la experiencia de Galilea, del encuentro con el Señor; de ese encuentro que jamás se olvida, pero que muchas veces acaba cubierto de cosas, de trabajo, de zozobras e incluso de pecado y de mundanidad. Para dar testimonio, es preciso peregrinar con frecuencia a la propia Galilea, recobrar la memoria de aquel encuentro, de aquel estupor, y reanudar el camino desde allí. Pero si uno no sigue esa senda de la memoria, corre el peligro de permanecer allí donde se encuentra, e incluso el de no saber por qué se encuentra allí. Esta es una disciplina propia de aquellos y de aquellas que quieren dar testimonio: volver a la propia Galilea, donde me encontré con el Señor; volver a aquel primer estupor”. (Discurso del Papa Francisco a los Formadores en la Audiencia del 11/04/2015)