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Biografía   versione testuale
Ana María Rubatto nació en Carmagnola, Provincia del Piamonte, (Italia) el 14 de febrero de 1844. Cuando tenía cuatro años, quedó huérfana de padre. A los diecinueve años perdió a su madre, tras lo cual fue a vivir a Turín. Cultivó desde pequeña una profunda espiritualidad, fruto del amor a Dios que fue incorporando en la vida cotidiana de su familia. En la capital piamontesa entró al servicio de la noble Mariana Scoffone, de la que fue dama de compañía y colaboradora en la administración de su ingente patrimonio desde 1864 hasta 1882. Durante esos años Ana María se dedicó a las obras de caridad, a la enseñanza del catecismo a los niños, a la visita a los enfermos del Cottolengo y a los abandonados. En el verano de 1883 se trasladó a Loano.

Un día, al salir de la iglesia, oyó lamentos y llanto: una piedra se había caído de una construcción y había herido en la cabeza a un joven peón. Ana María socorrió al muchacho, lavó y curó la herida y después de darle el equivalente a dos días de trabajo, lo envió a la casa para que se recuperara. La construcción debía albergar a una comunidad femenina, para la cual se estaba buscando una directora: el padre capuchino Angélico de Sestri Ponente, que apoyaba esta iniciativa, pensó que Ana María Rubatto podía ocupar el cargo de directora.

Ana María recibió la invitación con bastante sorpresa pues ya contaba con 40 años y tenía la vida bastante resuelta. Discernió la propuesta con su director espiritual y con Don Bosco con quien trabajaba en los oratorios. Después de mucho rezar y pedir luces a sus consejeros, decide ser parte de esta nueva familia religiosa. La Congregación nació el 23 de enero de 1885 donde y otras cinco jóvenes comienzan esta aventura de fe y coraje. Cambió su nombre por el de Hermana María Francisca de Jesús. Se convirtió, por mandato del obispo diocesano, en superiora, pero sobre todo en madre y formadora. Fue éste el inicio del «Instituto de las Hermanas Capuchinas de la Madre Rubatto». Tres años después, el instituto comenzó a dilatarse: Génova-Voltri, San Remo... En 1892 cruzó el océano con otras hermanas y fundó casas en Montevideo. Siguió la misión en Uruguay, Argentina y Brasil. Siete veces atravesó la fundadora el océano para estar al lado de las hermanas en los dos continentes. Abrió dieciocho casas en los veinte años de su gobierno. Durante los ocho años que duró en total su estancia en América, fueron incontables los viajes de Uruguay a Argentina y de una casa a otra. Fundó también en Alto Alegre (Brasil) en 1899, pero 18 meses más tarde las religiosas fueron asesinadas con los misioneros capuchinos y muchos fieles.

Como Superiora General del nuevo Instituto, se preocupó de organizar las casas de Italia, dejando a la Madre Angélica como su vicaria en el viejo continente. Viajó a América para lo que iba a ser una visita pastoral de pocas semanas, pero que en realidad se prolongó por más de un año. Allí, en Montevideo, la sorprendió la muerte el 6 de agosto de 1904, dejando un claro testimonio de entrega a Dios y a los hermanos más necesitados. Su ejemplo de vida es luz y aliento para sus hijas y tantos hermanos que se sienten estimulados con su vida de santidad. Juan Pablo II la beatificó el 10 de octubre de 1993.