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Presencias en las tierras brasileñas    versione testuale
 





 En 1963 las hijas de Madre Rubatto vuelven a las tierras brasileñas, pero en un primer momento lo harán por el estado de Rio Grande do Sul, fundando en el municipio de Barros Cassal, desde allí comenzarán diversas fundaciones en el estado y luego se extenderán al estado de Mato Grosso, donde colaborarán con los Padres Capuchinos en una parroquia.
En febrero de 1975 regresan las Hermanas Capuchinas a la Misión de Alto Alegre en Brasil, donde había acontecido el martirio de las primeras hermanas en el año 1901. Durante varios años trabajan con los pueblos nativos, pero en el año 1981 deben retirarse del lugar, junto a todo el poblado, por presiones políticas. La comunidad se instala en la vecina ciudad de Barra do Corda donde realizan actividades catequísticas y de atención a los enfermos. En el año 1985 se abre una casa en São Luis do Maranhão destinada a la formación de las novicias y en 1991 se inaugura en la misma ciudad en el barrio de Vila Litoranea una nueva presencia destinada a la catequesis, el cuidado de los niños desnutridos y personas enfermas del lugar. En el año 1999 nace una nueva fundación en Belén do Pará, que luego se trasladará a la ciudad de Ananindeua, donde las hermanas realizan diversas actividades pastorales.
El año de 1992 se cumplía el primer centenario del arribo de la Madre Francisca a América Latina. Con audacia y generosidad nuestras hermanas de Argentina y Uruguay llegarán a Perú el 12 de Julio en medio de una situación política y social bastante difícil. Trabajarán en la catequesis, en la asistencia a los necesitados y el acompañamiento de las mujeres en estado de prisión. Desde allí surgirán nuevas presencias capuchinas en el deseo de ser semillas del Reino en medio de los que más lo necesitan. En el vecino país de Ecuador las hermanas colaborarán en la Basílica de Monserrate en la ciudad de Montecristi, acompañando las actividades litúrgicas y catequísticas.
 
La pequeña comunidad de Navoradi en Rumania, nace en el surco de la audacia apostólica de la Madre Francisca que desde el comienzo del Instituto tuvo la intuición y la fuerza para abrirse generosamente a la misión. Nuestra presencia en Rumania se concretiza en el año 2005 al finalizar las celebraciones del Centenario (1904-2004) del nacimiento al cielo de nuestra Fundadora.